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Número 12 - Diciembre 2017
Camille Claudell
La crucifixion: el aullido, lo infinito de la madre

Elena Jabif

“Tu me dices: Dios tiene piedad de los afligidos, Dios es bueno” ¿como entonces Dios deja pudrirse una inocente en el fondo de un asilo?”(CAMILLE)Cartas encontradas año 1995
La vida de Camille Claudel estuvo enlazada a tres hombres, su padre Louise, su hermano Paul y a Auguste Rodin. Anterior al nacimiento de Camille, un hijo varón enrieda la tragedia de la madre con su muerte, por lo cual es abandonada por ella sin recibir cuidados ni leche materna, quedando en manos de su nodriza.

Durante su infancia, Camille con barro esculpe a su familia, al advertir el padre su talento decide invertir una suma de dinero importante en la academia de Arte de Corseli, acto fundante de un don paterno que le permite ser la primera mujer en entrar a los 17 años a un lugar destinado a los hombres.

Al morir Bouchard, Rodin es nombrado director y pasa a ser su maestro. Se deslumbra ante el potencial artístico de Camille y la lleva a trabajar a su propio taller, donde ella despliega toda su pasión por la escultura y por él. Ella trabaja sin descanso para las obras de Rodin, olvidándose de sus esculturas inconclusas.
Camille, decide volver a su taller después de dos acontecimientos traumáticos: el aborto por el rechazo de su amante de tener un hijo con ella y la negación de incluir en su muestra su escultura, “La edad madura”. Ambos hechos la conducen a un  profundo y  enloquecedor dolor.

La tierra negra la acerca a los tonos de la piel de la madre en soledad. Rechazada aúlla mientras rompe quince cabecitas de niño. Rosario y calvario. “Edad Madura”, escultura de Camille, triolgía, testimonial que logra los giros de los cuerpos en el bronce donde el movimiento actúa en contra del centro de gravedad. Dos versiones, que son tesoros del museo de Rodin y otra del museo de Orsay. 

Entre las obras mas importantes de Camille se destacan:

 La Edad Madura admite la superposición de un doble análisis: la bruja es su madre y la otra mujer Rose Beuret. El hombre es Rodin, superpuesto al padre, compás de tres. Camille amante desesperada y mujer que entra en una etapa madura de su existencia.    
Violencia de una visión donde la destrucción es doble, la de sí y la de la otra, todo se disloca, estalla lo visible. La pulsión escópica resulta desgarradora, se ve mezquina usurpando un nido que no le pertenece, entre dos mujeres que comparten  la misma cama  pone en evidencia las grietas de un ser sin bordes, aceptar el sufrimiento  con el riesgo de su propia destrucción.

Para felicitarlo, por su obra de Balzac, llama a Rodin y le dice:”Usted sabe bien el odio negro que me tienen todas las mujeres, apenas si me ven aparecer dentro de mi caparazón, utilizan todas las armas”. Camille le regaló su  autorretrato, lo cobró a través del tiempo con monedas. Su hermano Claudel se encuentra con su dolor creyente cuando brota la locura  de su hermana.
Los martillos destruyen su obra, la ambulancia espera , las paredes recubiertas de diarios rotos representan el camino de la cruz, construidos a tijeretazos al modo de cinceles que trabajan manos que se entrelazan, con imágenes de su calvario, con lagrimas y sangre,  expresa la “Pasión de Cristo” en camino a su crucifixión.

Al morir su padre, termina parte de su vida, en un manicomio de penosa horfandad. Su madre la interna estando Paul en Indochina y queda hasta su muerte sentada con un rosario en la mano, construido de cuentas color ceniza, que tiene un nombre: “Las Lagrimas de Job”. Su hermano recupera lo no dicho: “Fue hecho para su madre.” Nunca más seria escultora.

 Lacan  invitado por Claude a ver su obra, aplica dentro del seminario de la transferencia  una o dos trilogías de los Coufontaine, toma textos como: “El Padre Humillado-El Mito Individual del Neurótico”
Lo interesante de esta dramaturgia de Paul Claudel es “la escencia cristiana, la cual escenifica el conflicto y no el equilibrio.”

Cita:”En el padre humillado el héroe no esta sólo. Se pregunta el autor si ella en la tragedia quiere para su amor el cadalso.  Amante sacrificado y mujer crucificada. Ella esta destinada al supremo sacrificio por su amante. Las almas se unen. Lacan introduce el tema del amor ligado a la muerte.”

La mujer crucificada dice haber recogido los grandes pedazos de un cadáver destrozado. En el centro del escenario, un Cristo remendado. El confesor invita a tomar el lugar de Cristo crucificado. Estamos en la Abadia de Coufounteine; el abate exclama: que se ponga la corona de espinas.

Sobre su cabeza, se juega la traducción una palabra: heroica----erótica queda abierto. Posible lapsus del inconsciente Lacan.

Citas: “La crucificada emerge magnífica y desnuda como las estaciones del calvario de su vida junto al Salvador, entra en el mercado de valores. Camille imita a la admirable Antígona en el umbral de su tumba.”
En las cartas de Camille a Paul, manuscritas y jamás publicadas (hasta 1995) está su delirio organizado: “Enferma del veneno, tengo mi merecido, tengo el cuerpo quemado, Rodin distribuye las dosis. El quiere heredar mi taller para despojarme de todo lo que tengo. Rodin me espiaba para robarme mis obras. Mientras mama vivía le imploraba que me sacara y me llevara a un convento”
 Lacan encuentra en ella lo que encontró en Sófocles, desarrolla la tragedia de una familia por tres generaciones o por cuatro generaciones  y plantea: “Es el logos vuelto carne lo que puede conducir hasta una cuarta obra. Agitaciones pasadas y una apertura sobre el porvenir.”

 Dice Lacan que Camille carga una gran desgracia, la heroína antigua es idéntica a su destino como Até, la prueba va en contra de su ser, esto implica en contra de su voluntad, lo que le toca es el “Destino de la Muerte”, el alma fiel es rehén, clavada en la negación de lo que ella cree ¿que se le demanda a la heroína crucificada.

Propongo que hereda como implacable deuda en palabras de Spinoza: “Lo infinito, nombre técnico del abismo”. En palabras de  Margeritte Durá: “La escritura fue mas fuerte que mi madre”, pero en Camille –dice Durá- “la escultura, a ella  no le impidió el naufragio”

Bibliografia

Silvia de Bernnini- Artista Plastica-Expositora Internacional- Escritora de libros de Arte  y Psicoanalisis-Psicoanalista APDEBA_EOL

Seminario 8 J. Lacan La Transferencia La Trilogia Traduccion Ricardo Rodriguez Ponte-Escuela Freudiana de Buenos Aires

Paul Claudel- Memorias Improvisadas

Danielle Arnoux-La Trilogia de los Coufontaines

Badiou Alain- El ser y el acontecimiento--Spinoza-Editorial Manantial

Me cayo el veinte- Dos Claudel de Variados Rostros-Revista de  psicoanálisis-numero 6- otoño 2002 editorial Epeele Mexico

Lacan, J., El Seminario, Libro 17, op. cit., p. 135.

 

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