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Número 12 - Diciembre 2017
"Aunque camines y camines"
Un padre pop
Claudia Varela y Andrea Shinzato

“Creemos que decimos lo que queremos, pero es lo que han querido los otros, más específicamente nuestra familia, que nos habla. Este nos debe entenderse como un complemento directo. Somos hablados y, debido a esto, hacemos de las casualidades que nos empujan algo tramado. Hay en efecto una trama-nosotros la llamamos nuestro destino”

(Jacques Lacan, en “Joyce el síntoma”. Conferencia dictada el 16/6/75)

Las traducciones y subtitulados de la películas no siempre son los más acertados. "歩いても 歩いても" (Aruitemo aruitemo)  es el título original de esta película japonesa de Hirokazu Kore-eda. Los títulos elegidos en otros países, tal vez sólo por un fin comercial,  difieren, desde "Un día en familia" "Caminando todavía", "Still Walking" o "Even if you walk and walk". 
"歩いても 歩いても" que podríamos traducir como "Aunque camines y camines" nos muestra precisamente un registro sobre el fluir del tiempo, donde la muerte, un tema siempre presente en el cine del director Kore-eda, es un protagonista más, pero como proceso, como parte de una mística de la cultura japonesa que, más allá del dolor, confirma la misma como parte de un círculo donde la vida continúa en otros, en relatos, en cantos, en imágenes. Los tiempos perdidos, lo no dicho, lo bello y lo doloroso de las relaciones simples están allí. 

En un nuevo aniversario por la muerte de su hijo mayor, reunirse para homenajearlo, anuncia un balance, porque pertenecer a la familia implica compararse con su leyenda. Aún cuando la película no retrata el hundimiento ni la lenta disgregación de la familia, sino su continuidad a pesar de todo, su afirmación alrededor de comidas, debates, caminatas y plegarias en las que cada uno busca en la mirada del otro la justificación de su propia existencia.

Esta película nos permite otra versión del fantasma Un niño es pegado. Para ello proponemos una lectura de la película como si fuera aquel texto ofrecido por un analizante. Ryota, el segundo hijo nos relatará su versión de los hechos. La lógica familiar desplegará qué han podido hacer con la muerte de Junpei, el hijo mayor, muerto al tratar de salvar a un niño que se ahogaba, hace doce años.  Ryota visitará la casa de sus padres, presentará a su nueva esposa, una viuda y con un hijo.
 Pasemos al fantasma “un niño es pegado” desde la lectura que hará Lacan a la altura del seminario 5. Tal como Freud lo presenta, fantasma de 3 tiempos, pero leído en forma de bucle por Lacan. Primer tiempo sometimiento del hermano odiado.  Pero detengámonos en la segunda que es la que Lacan nos advierte que es la que pasa desapercibida. Podríamos decir es el punto de torsión del bucle. 

Les he advertido que la segunda etapa de la evolución del fantasma, la que como Freud indica ha de ser reconstruida, pasa desapercibida, salvo de forma sesgada y en casos excepcionales, y cuando se trata del propio sujeto este signo se convierte por el contrario en el signo del amor. El sujeto, él, cuando es golpeado, es amado. El cambio de sentido de esta acción en el ínterin no deja, con todo, de plantear un problema. Seminario 5. Clase 19. Lacan

En esta nueva versión no será el estatuto de pegado sobre lo que se construye el fantasma sino el de “muerto-ahogado”. Las expectativas paternas del primer hijo ahora recaen sobre el segundo. El padre no acepta la muerte del hijo. Y algo se detiene.

A la inversa, lo que se presenta en el falo es lo que, de la vida, se manifiesta de la forma más pura como turgencia y empuje." Tenemos ciertamente la impresión de que la imagen del falo está en el mismo fondo del término de pulsión que manipulamos -para traducir el término alemán Trieb. Es el objeto privilegiado del mundo de la vida, y su nombre griego lo emparenta con todo lo relacionado con el flujo, la savia, incluso con la propia vena, porque al parecer es la misma raíz la que se encuentra en phleps, ¡pAE\.jJ, y en phallos. Seminario 5. Lacan

Ausencia que “empuja”. No olvidemos que a esta altura de la enseñanza aún no está despejado el objeto a. El padre quedará como representante del obstáculo para Ryota.  Quedará en oposición al significante propio de la cadena al que a esta altura de su enseñanza llamará “hueco”, e irán a parar allí, las “cosas de la vida”.  Vemos en la película cómo el discurso familiar transcurre en la cocina entre ollas, verduras coloridas, olores, recetas, anécdotas, reclamos. Y un padre, hundido en un duelo sinfín por su hijo mayor quien iba ser heredero de todos sus ideales, áspero de mirada, oscuro, de pocas palabras.  Ya no demanda.

Sabemos que la demanda en el mismo acto, instala el más allá de la demanda. Así el hijo supone, inventa, espera qué dice ese padre.  La deriva del deseo comenzará a hacerse presente con la máscara del impedimento.
El padre será el lugar donde quede ubicada la castración desencadenada por el encuentro con el Otro. Padre terrible, ¿acaso no es la versión neurótica de padre? Un padre que despiadadamente pretenderá imponer su aspiración de tener un hijo médico a toda costa. Pretensión que oculta que su hijo mayor ya no está y él no ha podido aceptarlo.  El médico reconocido del pueblo no puede aceptar que un padre no puede garantizar la vida de un hijo.

La muerte de su hermano mayor provocará en Ryota, un giro en su vida. Dejará medicina, quedando en ese mismo acto, rechazado por su padre. 10 años de alejamiento. Nuevas elecciones. Una mujer viuda con un hijo, la carrera de curador de obras de arte. Elecciones que buscará autentificarlas con su padre. Allí está paralizado entre el rechazo a seguir sus pasos y el pedido de reconocimiento de sus elecciones. Paradoja masculina, allí donde se aleja del padre sigue esperando su reconocimiento. No puede tener auto. No puede tomar al hijo de su mujer. No puede mostrar de que trabaja.  Su búsqueda del “ser” a través de reconocimiento paterno lo llevara a un callejón sin salida.

Con cierta cuota ácida del personaje de la madre, comentarios  gestos sutiles, situaciones, van revelando los secretos familiares. La infidelidad del padre tendrá como contracara el lugar de una madre que ocultó haberlo sabido. Y lo da a conocer cantando una canción Pop "歩いても 歩いても" (Aruitemo aruitemo) (Aunque camines y camines) canción que solía escuchar a través de la ventana de la habitación donde se encontraban su esposo con la amante. La doble venganza serán el vector de sus silenciosos y tramposos actos.  Omnipotencia disfrazada de madre frágil e inocente. Y buscará vengar así la infidelidad de su marido aún en la actualidad, y la muerte de su hijo.

Las estrofas de "歩いても 歩いても" (Aruitemo aruitemo) (Aunque camines y camines) ¿A quién está dirigida?  ¿A su marido? Para mostrarle la imposibilidad de tapar la existencia de un amante, y menos aún la muerte de un hijo. ¿A ella misma? Que a pesar de ser ama de casa abnegada, madre y esposa fiel no está exenta de dolores y sufrimiento. ¿A su hijo Ryota?
 La salida del atolladero se dará en la medida de encontrar una hiancia en las palabras de su mujer.

Las expectativas del encuentro familiar caen, fracasan. Ya no hay nada que esperar. La búsqueda del reconocimiento petrifica. Por el contrario la deriva deseante que si bien requiere ser leída, permitirán la salida y  así empezar a caminar. Ryota le dice al hijo de su mujer, que alguien dijo “Las mariposas amarillas son las mariposas blancas que lograron superar el invierno” revela de algún modo un concepto de muerte que abre la posibilidad de cierta  continuidad a pesar  y junto con ella.

Octubre, 2017

 

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